miércoles, 19 de agosto de 2015


Infancia y adolescencia.

Yo nací en Puerto Tejada, Cauca, pero me críe en Cali en el barrio Puerto Mallarino, que era a donde se había venido a vivir mi familia cuando yo era un niño. Mi papá se llamaba José Antonio Valanta y mi mamá María Herminia Camacho. Mi padre trabajaba en el río Cauca transportando guadua de Jamundí a Puerto Mallarino, materia que utilizaban para construir.

Mis padres transportaban madera desde Jamundí hasta puerto Mallarino, uno de los barrios más viejos de Cali. Cuando mamá venía bajando en la balsa y, pues, eso ya lo cuenta es mi mamá que sintió los dolores de parto, y cuando yo iba a llegar, cuando ella iba llegando a la orilla a puerto Mallarino, que ahí recibió los dolores, pero mi mamá fue partera y ella sabía administrar eso, y cuando ella bajó ahí hay un río que es de aguas sucias, a ese río lo llaman cauquita, ahí en esa desembocadura, ahí me tuvo mi mamá a mí, entonces es por eso que yo digo que esta historia mía desde el nacimiento viene como bastante enredadonga, o no?

Uno siempre se enreda ahí porque esas son cosas que le cuentan a uno, ahí fue cuando mamá cuenta que ella estaba en puerto Mallarino y que acá, eso es como de aquí a Itagüi, mas o menos, que estaba la estación del tren, en ese entonces, y allí a la estación del tren habían llegado como veinte camiones cargados con dinamita, o un explosivo del ejercito. En ese entonces apenas estaba surgiendo Juanchito..., donde hicieron un puente que era colgante: él se abría y se cerraba y entonces le daba paso a los buques de esos trasatlánticos, entonces ahí fue donde vino apareciendo la historia de juanchito, ya a la gente empezó a ir, turistas, gente de todas partes del mundo a visitar a ver ese puente que se abría y se cerraba y toda esa vaina, entonces ya la gente fue empezando a poner kiosquitos, venticas, y ahí nació juanchito, y ahí en ese juanchito  es donde han crecido cantantes muy grandes, muy poderosos, como Ricardo Richie Rey, qué era otra cosa que yo le había puesto en el casete. Como le digo había como veinte camiones cargados con dinamita, y mi mamá estaba en puerto Mallarino y ella dice que estaba entrando en la casa cuando sonó esa explosión que parecía como un terremoto, la tierra tembló, y las llamaradas de candela pasaban por encima, contaba mi mamá, esa explosión del veinte de agosto, eso fue muy tenebroso en Cali, yo estaba apenas de brazos cuando eso, de eso sacaron hasta..., hay un edificio, el edificio venezolano, se lo hicieron a la gente damnificada de eso, y también sacaron un disco “el veinte de agosto a la una temprano estaba despierto empezando a dormir, de pronto escuchamos estruendo lejano, nos dio tanto miedo que nos hizo morir”, ese fue el disco que le sacaron a esa explosión.

 De ahí mi mamá me llevó a Puerto Tejada donde ya nosotros vivimos, y allá ella se embarcaba en las balsas de guadua y toda esa cosa, y de allí pasamos, mamá era como nómada, vivíamos en una parte y luego en otra, y de ahí pasamos a vivir a Puerto Mallarino, y de puerto Mallarino pasamos  a vivir por allá en un barrio que era dizque la isla, y allá en ese barrio a nosotros nos sucedió una inundación de un río que pasa por ahí, me parece que es el río Cali, solo que por ahí pasa muy pequeñito, yo me acuerdo que yo estaba como en una piedra y de un momento a otro aparecí otra vez en la orilla, y eso fue horrible, eso hizo fiestas esa inundación, entonces, mamá, pues, como ya mamá quedó sin ningún recurso porque en ese entonces mamá vendía mazamorra, salía a vender mazamorra y ese era todo el sustento y el río se le llevó todas las ollitas, todo, todo, todo..., entonces mamá quedó sin nada, y entonces le ofrecieron una finca  por allá por los ceibos, por Palmira pa’ dentro, y en ese entonces eso era una vereda y un día como cualquiera nosotros acostumbrábamos salir a las tres o cuatro de la mañana a buscar la carne en una parte que se llama “tablones”, todo el mundo salía a esa hora porque era la única parte donde vendían la carne en los tablones para subir la carnita para la semana, entonces nosotros salíamos común y corriente cuando habíamos pasado una parte que se llamaba los ceibos, nosotros  vivíamos más arriba, y los ceibos era como una casa grande, grandísima que había ahí, y había unos palos grandísimos que se llamaban los ceibos, palos que tienen ese nombre, pues, los ceibos, ya habíamos pasado los ceibos y adelante nos pasó un señor en una bicicleta, cuando él que nos pasa en una bicicleta, y venían los tipos con unos machetes y lo cogieron de la barra y venga pa’ca y le blandieron ese machete para volarle la cabeza, yo ni siquiera cuenta me di si se la volaron o no porque yo arrrrranqué a correr y gritando, yo me llené de un pánico y un terror horrible, yo estaba pequeño cuando eso, y corra  y corra, y grite y grite y grite, grite, grite grite “nos van a matar”, “nos van a matar”, “auxilio”, “nos van a matar”, “nos van a matar”, y grite y grite y grite y pasé por los ceibos, y nadie salía porque todo el mundo le tenía miedo a esa gente, esa gente anteriormente como no mataban a revolver sino a puro machete, y como eso tenía tanta fama, esos bandoleros eran bandoleros, no les decían guerrilleros ni nada, sino bandoleros, y bueno, yo corriendo y corriendo y cuando yo miro es que ya venían otra vez encima, cuando pasó otro señor ahí, o les salió de acá de los ceibos porque como que le debían o algo así, entonces yo alcancé a escuchar “vea, ustedes me deben una plata”, algo así, como escuchar en medio de la carrera, y corra y corra, yo seguí corriendo y ellos quedaron ahí, y yo seguí corriendo y gritando porque yo no paraba de gritar, yo creo que lo que a ellos más les molestaba era los gritos míos, los gritos que yo gritaba, entonces yo era corra y corra y corra y corra.

Y más adelante, ya seguro mi padrastro, ya tenía yo un padrastro que se llamaba José, le decíamos chepe, y bajó, nosotros teníamos un caballo alazán muy bonito, ese caballo pegaba unos brincos, un caballo muy alentado, cuando pasó él, él que pasa y yo miro para atrás y lo tenían agarrao, y el caballo como que le pegó un brinco, ellos trataron como de coger el caballo o algo así y el caballo les pegó un brinco, y yo seguí, y  ahí volví y me asusté más y cogí, ya de ahí dejaba una la carretera, y cogí por ese camino para arriba, para arriba, y corra y corra y corra, y ya vi una especie de quebradita así, una cañadita y yo me metí entre ese matojo y yo temblaba, cuando yo vi que pasaron unos camiones del ejercito, allá arriba se veía la carretera abajo, cuando yo vi que pasaron y pasaron esos camiones del ejercito, y acá adelante, en una parte  que se llama derrumbe azul, ahí había una cosa de donde sacaban una tierra azul, azul, azul, azul, era una tierra azul y yo no se para qué era que utilizaban esa tierra, y esa tierra la sacaban mucho de ahí, y por ahí se tiraron a cruzarse los bandoleros esos y  ahí los cogió el ejercito y los mató, eran un tal arbolito y el otro un tal cariñito, esos apodos les tenían, yo creo que eso tiene que haber salido por los diarios en todas partes. Bueno, entonces ya subí a la casa todo desesperado y todo angustiado y yo no sabía qué hacer, y a mí ya me entró una sugestión, que ya iban a llegar por mí a matarme, que no sé qué, y como en la casa había tantas gallinas, huevos, esa finca de nosotros era grandísima, entonces lo que más me acordé ahí fue empacar un poco de huevos y coger unas gallinas y arranqué, yo no sé cuántas gallinas cogí, y arranqué y ya uno se metía por un caminito así, y ahí se metía uno por un zaguán, y de ahí pa allá eso era puro monte, monte, monte, monte, monte. Ahí estuve perdido por la noche y todo eso cuando me salió un hombrecito, más o menos así, pequeñito, con un sombrero grande como esos sombreros mexicanos, no me fijé si era un enano o un chiquito, sino que cuando lo vi me asusté mucho, pero en el momento en que yo me asusté ahí mismo recibí... la alegría de haber visto otra persona, un semejante, si me entiende, y entonces, ya él me hablaba cosas ahí, y caminamos mucho, mucho, y ya de ahí me metí por unos empedrados, por unas trochas, y por unas faldas así,  hasta que bajamos, ya se me habían perdido hasta los huevos, a mi se me había perdido todo eso, los huevos, las gallinas, yo no sé que se hizo todo eso, y el hombre ser perdió sin que me diera cuenta, ya cuando yo me vi, fue que iba ya bajando a los ceibos, como sería tan horrible la vuelta que di que fue cayendo otra vez a los ceibos, de los ceibos a la finca de nosotros es muy lejos. Yo no sé, lo que yo no sé, es si ese señor sería el duende o ..., el me decía que no me asustara, que no tuviera miedo, que tenía una buena compañía, cantaba canciones, unas canciones como todas raras ahí, yo no me acuerdo nada de eso, pero el cantaba, cantaba, yo veía como todo normal en él, todo normal, pero para estar en una selva de esas  era como una persona que estuviera en su casa, él vivía ahí, yo no puedo decir que él era el duende, que era un niño, era un enano, nada, en ese entonces yo tenía cuatro o cinco años, seis años, yo estaba muy pequeño, imagínese que yo vine terminando el segundo bachiller de doce años en el liceo comercial de Jumbo, y de ahí salimos y volvimos a Cali, donde estuvimos mucho, y ya de Cali, fue que un tío nos compró, un tío de nosotros que era profesor, ese tío no estudió, sino que él, bueno, es una historia...

Yo no le cogí el oficio a mi padre, sino que tal vez influido por mi tío Aquileo, que era profesor de la escuela Manuel María Mallarino, que el que nos consiguió un lote en Yumbo, por el barrio las Américas donde nos fuimos a vivir con mi mamá. De ahí yo entre a estudiar en el liceo comercial de Yumbo, donde había una monjita que se llamaba Sara y me estimaba mucho a mí y ella me daba el estudio, todo, pero yo por ayudarle a mi mamá me metí a trabajar en una fábrica que llamaba cementos de valle, en Yumbo, cuando tenía unos diez años, y trabajaba de cotero; yo descargaba el yeso, y allá estaba un señor que era el jefe de personal, que era el esposo de la señora Sarita, una monja retirada y el esposo también estaba estudiando para cura, pero también era retirado, y el gerente era el doctor Díez, y todos me estimaban mucho a mí, con decirle que yo entraba en esa empresa a partes donde nadie podía entrar, que eran los molinos, y yo andaba por todas partes.

De Puerto Tejada no tengo muchos recuerdos, aunque recuerdo muy bien como era el pueblo y la finca que allí teníamos en el Guavar, y precisamente tuvimos un inconveniente con un primo que ese muchacho que se suicidó allá en la finca, se amarró de una cuerdo y se tiró de un palo, yo estaba muy pequeñito cuando eso, yo era un niño, y el se llamaba Mario y como que tuvo un mal entendimiento con la esposa, y llegó un día cualquiera y se despidió de todo el mundo, y adiós adiós, que no vuelvo y cogió una soga y cuando vieron fue que se amarró del pescuezo y se tiró de allá. Yo ni siquiera fui al entierro, pues yo me quedé cuidando la casa, y la que asistió fue mi mamá, y en ese entierro mi mamá tuvo un accidente muy grande, pues viniendo por la quince, en Cali, una bicicleta la atropelló y le rompió la cabeza, y de eso murió mamá, ella duró como un año o dos años sufriendo de eso, y murió bañándose. En ese entonces ya llevábamos mucho tiempo en Cali. Estando en cementos del valle empezó a surgir la historia esta que yo le quiero narrar. Yo tengo un hermano, Jaime, que en ese entonces yo me gané una cámara fotográfica, una Cannon, y mi hermanito Jaime era muy aficionado, ha trabajado en muchas empresas, me parece que trabajo en la televisión o RCN o algo así, y entonces él se me llevó la cámara dizque para poder trabajar, y hasta tuvimos un disgusto bastante grande por eso, porque yo me había ganado la cámara en una rifa que hacia un señor, yo compré el 414, cuando al otro día me dijeron que yo me había ganado la máquina fotográfica. Sí, el hermano mío era muy aficionado a la fotografía y se enamoró de la cámara.

La gran extensión plana surcada por un río en el cual una señora una señora y un señor bajaban en las largas balsas de guadua desde Jamundí hasta el barrio puerto Mallarino, o juanchito. Allí se descolgaban esas grandes balsas de guadua conducidas por José María  Valanta y Maria Herminia Camacho. En estas balsas de guadua se transportaba la casa para muchas personas, estas casas llamadas de esterilla, este río, según se dice, tiene todavía puentes elevadizos por los cuales surcaban buques o trasatlánticos, era o es el río cauca, puente el cual fue hecho por algún ingeniero de apellido Camacho, según se cuenta, ahí nació la historia de juanchito. Se dice que la cantidad de gente que iba a ver estos puentes y a ver cruzar estos buques era inmensa, entonces la gente empezó a hacer kioscos y ventas las cuales fueron agrandándose y fue naciendo un centro de recreación. Ahora el famosísimo juanchito. Pero a estos tiempos ya no queda nada de ese río, solo lodo y unos cuantos puestos de arena, ya que en las orillas de este estuvieron famosísimas orquestas como Ricardo Ritchie Ray “Para juanchito me voy a pescar al río”, Nelson y sus estrellas, Celia Cruz y muchos cantantes de salsa famosos. Un día saliendo Maria Herminia y José Antonio con su viaje de guadua empezó a percibir los dolores, según ella cuenta, en todo el trayecto obtuvo los dolores del parto, y dadas las consecuencias, papá siempre acostumbraba a emborracharse  en estos viajes, así es que cuando mamá llegó a puerto Mallarino, papá estaba todo borracho, mamá ya venía con los dolores y al llegar ahí cuadrando la balsa, bajándose nací en las desembocaduras de un río de aguas negras llamado cauquita y dentro del río cauca nací yo. Mamá era partera o sea que se mamá sabía defender de estas cosas, pero aun así siempre era muy duro. Pasaron unos días, nos transportamos a puerto tejada, porque en puerto tejada mis abuelos tenían una finca en el corregimiento el Guabal. Era una finca muy grande en la cual vivía toda la familia y en medio de estos cañaduzales estaba la finca de los Camacho de puerto tejada. De allí nos fuimos a vivir al barrio puerto Mallarino  donde teníamos un tío llamado Aquileo Camacho. Este tío fue profesor, y aunque yo no se muy bien la historia de él, pero según como que él no estudio para ser profesor, según cuenta mi mamá el tenía una pequeña escuelita donde empezó a enseñarle a los niños y según se dice era una persona muy leída, aprendió a leer y aprendió las letras y le enseñó a los niños, y estos niños salían tan bien que a él lo llamaron para que enseñara en puerto Mallarino, en la escuela Manuel María ¿. El estudiaba mucho, leía mucho, día y noche, y según se dice tuvo un derrame cerebral de tanto leer. Antes de que todo esto sucediera con mi tío nos fuimos a vivir a un barrio que se llamaba la isla, aquí en la isla nos tocaba que cargar el agua porque el agua era muy mala en esos tiempos. Un día hubo una inundación tan horrible en ese barrio que toda la casa se inundó, y todo se lo llevó, todo lo que teníamos en la casa. No me explico, yo estaba en una piedra y todo estaba inundado, y de un momento a otro alguien me ayudó cuando me sacaron a la orilla de la casa. Esta inundación fue muy horrible, mamá aquí acostumbraba a vender mazamorra y morcilla para ayudarnos a nosotros, ya después de que hubo esta inundación nos toco que irnos para un barrio, para un pueblo de Palmira para adentro que se llamaba o se llama Cobia. Vivimos mucho tiempo allá, cuando los tiempos de la violencia eso era muy duro por allá. Yo era muy pequeño y un día en esos tiempos  tan horribles en una parte que se llamaba los ceibos, mamá acostumbrábamos bajar de la finca desde donde estábamos nosotros tres horas  caminando hasta  donde estaba la carnicería y ese día nos pasó un señor en una bicicleta y al momentico salieron dos tipos con unas peinillas y lo encendieron a peinilla y yo arranqué despavorida a correr todo asustado y desesperado gritaba y gritaba. En ese entonces mamá ya no vivía con papá sino con un padrastro, que era el que nos mantenía la finquita, un señor muy bueno que nos ayudaba mucho, pero realmente nosotros no sabíamos a donde habíamos ido y entonces salió este señor en un caballo muy bonito, muy alazán que tenía a buscar a mi mamá y yo corriendo para la casa, cuando adelantico ya venían los tipos sobre mí por la gritería que yo venía formando y lo cogieron a él, no se cómo hizo y pasó ese caballo por encima de esos tipos y yo seguí con la gritería para la casa todo asustao, desperado, pero antes de llegar a la casa me metí en una cuneta de agua, en una cañada, al momentico oí que pasaron unos tombos y ese era el ejercito. Los tipos desesperados se tiraron por esa  río para abajo y cruzar adelante en una parte que se llamaba derrumbe azul había un cruzadero por el río y ahí los cogió el ejercito, los encendieron a metra y eso no se oía sino la plomera tan espantosa. Según cuentas allá acaba la vida de arbolito y cariñito, y yo corriendo desesperado subí a la casa y empaqueté una bolsa de huevos y unos pollos como si yo fuera un ladrón y arranqué por esa montaña para arriba, pa adelante, y cuando ya respiré un poquito pero ya me había perdido, me había perdido en el monte, entonces desesperado me agarré a llorar, perdido, esos huevos se me quebraron, los pollos se me perdieron y no sé, en las profundidades de esta selva, no se que sería eso, si sería una visión mía o sería un espíritu o realmente sería como dicen que era el duende. Era pequeñito pequeñito, pero con un sombrero grande, los pies grandes, pero yo no sentía miedo, y me consolaba y me decía que yo saldría adelante, que no me desesperara que iba a tener mucha vida por delante, estuve perdido como, yo tenía miedo porque había oído decir que el duende se comía los niños, pero yo no sabía que hacer ni para donde tirar, pero no, este enanito con un sombrero grande mi tiró por unos empedrados y por unas cunetas y salí de ahí, pero como sería la vuelta que di que vine a salir otra vez al frente de los ceibos. Los ceibos en ese entonces  eran una casa grande, volví otra vez y subí a la casa, mi mamá toda  asustada, me estuvieron buscando por el monte, y mi hermano Ovidio se dio cuenta que nos había pasado esto y a los ocho días fue con un carro y nos trajo para Cali. Volviendo atrás, cuando yo nací, antes de mamá irse para puerto tejada, sucedió también, mamá lo cuenta, ella estaba en puerto Mallarino todavía, y sucedió que el ejercito había traído veinte camiones de buenaventura cargados con dinamita, esto fue algo impresionante, pues de la estación a puerto Mallarino hay mas o menos unos diez o quince o mas kilómetros, y fue tal la explosión, que de allá caían trozos prendidos a puerto Mallarino o a juanchito, esta fue la explosión el 7 de agosto, de ahí apareció el disco del siete de agosto que diría: el siete de agosto a la una temprano, estaba despierto empezando a dormir, de pronto escuchamos un trueno lejano, nos dio tanto miedo que sentimos morir.” Aquí tuvo que haber muchos damnificados, ahí fue donde apareció, para estos damnificados construyeron en Cali el edificio venezolano.

En cementos del valle no me querían dejar ir de allí. En ese entonces yo bailaba mucho, y a mí me decían bugalú, bailaba mucho y gané concursos en Belalcazar, que era un grill que quedaba así abajito del parque de Yumbo, y había otro donde se mantenían Richie Rey y Bobby Cruz, los cangrejos, cuando el apenas estaba surgiendo y yo bailaba mucho ahí, y también en Cali en el séptimo cielo, ahora ya no bailo, pero bailaba mucho bugalú, salsa, hasta tango bailaba, pachanga, después de que ya estaba borracho bailaba hasta una propaganda, y no me enseño a bailar nadie. Por aquí en Medellín he visto a uno, un moreno que anda por la calle bailando con una muñeca, y ese bailaba por allá en Cali también. Yo bailaba mucho desde niño, ahora me volví como una piedra, muy duro, yo era el tipo que me atravesaba el río Cauca dos veces, tres veces seguida, eso es muy difícil, eso no lo hace cualquiera, yo era el tipo que me atravesaba el río Cauca, me tiraba de aquí para allá, de allá para acá me venía, y volvía y me tiraba de aquí para allá, como allá estaba el bar de Richie Rey, Juanchito, ¿usted sabe por qué se formó Juanchito? La historia de Juanchito según yo me la se, es que ese puente era un puente elevado, eso fue hecho por una familia Camacho, y no se si serán descendientes de nosotros, o que, en todo caso ahí en el puente esta, y entonces el puente se elevaba para que pasaran los buques, los trasatlánticos, entonces la gente empezó a llevar cositas para vender, y ahí apareció Juanchito, y ahí se fue creando una zona internacional, y aparecieron bares y  bares y ahí esta Juanchito. De ahí han salido los grandes cantantes, Celia Cruz, Richie Rey, el grupo Niche, cantantes grandes, grandes, han salido es de ahí, usted no ha oído decir a Richie Rey, a Juanchito me voy, me voy al bar de Richie Rey, a pescar al río, que era lo que ellos hacia. Cuando yo me atravesaba el río cuando yo tenia entre diez y quince años, y también practicaba artes marciales, aunque no las aprendí, eso me ayudo mucho en el baile. Cali ha sido el vividero mío. Primero vivimos en Cali, de ahí nos fuimos para Yumbo, y de ahí en adelante fue que empecé a salir.
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Yo he querido siempre... he tenido una creencia hacia la lluvia, como si fuera mi santo protector, eso es como una creencia de esas que se le meten a uno en la cabeza, me he visto en peligro y la lluvia siempre ha estado ahí protegiéndome, pero no voy a decir que porque existo yo existe el tiempo, no, nada de eso, hagamos de cuenta como usted cree en Dios, asimismo. Una noche, durmiendo, tuve un sueño. Era como un ángel que volaba, pero hágase de cuenta como cuando usted tiene una pesadilla que es como con los ojos abiertos y trata como de cerrarlos, y usted trata como..., algo que se lo quiere llevar, y entonces, yo me vi andando por los montes, y yo dije así, entre el sueño, pero como en el pensamiento mío, algo que yo le pedía a Dios, Dios mío, llevame, pero dame las fuerzas para que yo escriba un libro, yo quiero escribir un libro, quiero ser alguien en la vida, yo no puedo estudiar porque no tenia plata, usted sabe la pobreza, y yo quiero ser alguien, salir adelante, llevame al Brasil, yo quiero conocer al Brasil. Bueno, al otro ida, yo me acuerdo bien de estas cosas, uno sabe que no recuerda muchas cosas...  En esos idas, ya pasó eso, en esos idas hubo un concierto, ahhhhh, cuando yo bailaba, que era lo que le iba a contar y me salté, empezaron con esa vaina un muchacho que se llamaba Ancízar, empezó, yo nunca fumaba eso de la mariguana, ni conocía esas cosas, y tampoco los vicios me han atrapado a mí, yo no se porque la gente dice que los vicios, que no pueden salir de él, eso es mentiras, eso es mentiras, o será que Dios ha influido en mí y no me ha dejado coger esas cosas, y entonces un muchacho me hizo fumar por primera vez esa cosa de la mariguana, y fume eso, y bueno, hubo un concierto de música rock en una parte que se llamaba Acapulco, eso queda ahí mismo en Yumbo, eso son unas piscinas donde todo el mundo iba a bailar y a bañarse ahí, entonces fue un concierto de tres días, y allá en ese concierto en medio de drogas y vainas, fue un concierto grande, imagínese que entraron por lo menos mil motocicletas, pero venia gente de estados unidos, vino Carlos Santana, vino Ana y Jaime, cantantes muy grandes de música rock, bueno ya con la influencia de eso , y como yo leía, porque me gustaba mucho leer, y acostumbraba mucho los mapas, me gustaba  mucho lo que es la geografía, bueno entonces, entre todas esas cosas, ya se me acabó más de influenciar y el sueño que tuve se me acabo mas de influenciar el camino, entonces un día cualquiera, como que yo pensaba, supongamos como si usted tiene un sueño y en el sueño usted esta pensando como será Brasil, como se era cosa de bonita, no le ha paso, como será tal cosa bonita, yo quiero ir al Brasil, yo quiero conocer el Brasil, y como yo había oído de los carnavales  y todas esas cosas, eso me fascinaba, bueno entecos, un día como cualquiera, ya decidido, mire todo lo que deje, deje la familia, deje el trabajo en cementos del valle, y el doctor diez me dijo si usted no quiere trabajar aquí yo lo llevo para que trabaje en catalina, que es otra empresa muy grande también, yo no se donde queda en Cali, y no acepte nada sino que ya fue que me tire  a andar, a andar el camino, entonces anduve mucho aquí en Colombia, y bueno, iba y venia a la casa, atravesé el páramo del nevado del Tolima, ese del Purace, allá estuve por esos azufrales, por todas partes me metía, imagínese que yo me metí a esos paramos así, con una camisita y un pantalón, solamente con el pensamiento de que mi Dios me iba a salvar y de que yo no podía tener problemas porque mi Dios me iba a salvar, un pensamiento mío, una fe que tenia yo en ese punto, y me atravesaba esos paramos y atravesando el nevado del Tolima, fíjese que ese nevado del Tolima  congela tanto el hielo, que hay veces que tienen que reventar el hielo y echarlo en una olla y calentar la olla para que pueda dar agua, porque el agua se vuelve hielo, como será eso de frío, y yo atravesé ese páramo y ya iba llegando por allá al páramo todo cansado ya de noche, yo no veía nada, y no se de donde aparecieron un señores en unos caballos, eso fue como un milagro, y me llevaron a una casa y me abrigaron, y al otro día empecé a descender para abajo y vine a salir a Salento, por acá por el Quindio, estuve también en la sierra nevada de santa marta, estuve por allá en la guajira, muy peligrosa esa gente, estuve hasta Manaure, yo me metía por los montes, y no es que no me gusten los guajiros, pues a un señor de esos le estuve manejando un trescienticos, a un indio de esos, pero son gente muy peligrosa, se mantienen muy armados, y andan con sus fierros ahí terciados como si cualquier cosa, son inDios, inDios, inDios, todo lo que se ponen es un guayuco, un taparrabos, gracias a Dios no me paso nada. Yo no cargaba ni documentos, yo no cargaba plata tampoco, lo que yo cargaba era una Biblia y un almanaque mundial, yo trataba siempre de conseguirme como fuera el almanaque mundial del año, y eso era lo que yo cargaba siempre. Y no sé, siempre encontraba una parte donde me daban de comer. Siempre encontraba amigos, muchas veces me tocó dormir también por ahí en los andenes, y así. Yo trabajé en la guajira como le dije, pero sólo como un mes, porque esa gente es insoportable, eso es tremendo, bueno hasta me regalaron una charca de sal, también estuve en los llanos orientales, y en la sierra nevada de santa marta, donde también me atravesé con unos inDios que me iban guiando por todo ese monte y me atravesé la sierra nevada de santa marta. Por los llanos orientales, yo estuve en san José del Guaviare, todo eso lo anduve yo, baje hasta los raudales en una canoa, andando, y por allá en san José, en granada, me detuvo el ejercito, me iban a meter al ejercito que por yo no sé que, y cuando se quemó el edificio de Avianca, yo estaba en Bogotá, y cuando se quemó arranqué para allá, para los llanos orientales. Yo andaba haciendo autostop, y eso del edificio de Avianca fue muy feo, espantoso, yo estaba en la avenida de los esmeralderos que quedaba cerquitica del edificio de Avianca, y la gente salía, y eso se veía una llamarada por las ventanas, primero fue humero, y llegó un helicóptero a rescatar la gente, y la gente se desprendía del helicóptero y caían, eso fue una cosa muy horrible. Yo vivía recorriendo de una parte para la otra, así vivía yo. En ese punto es que yo no puedo recordar las fechas, porque yo las fechas no las recuerdo.  La gente desesperada cogía y se tiraban. Yo llegaba a una parte y buscaba que me dieran algo de comer, y así vivía yo. Yo hacia varios recorridos, llegaba a la casa, me quedaba un tiempo, y después salía. Y cuando baje a los llanos orientales a mí ya no me gustaba la casa, ni quedame en un punto, a mí lo que me gustaba ya era andar, me entro esa vaina del autostop, se me entraron las ganas de andar de ahí para abajo. Cuando me iban a llevar al ejercito en granada nos soltaron después de tenernos como tres idas, muertos del hambre, pues no nos daban nada de comer, en un cuartel del ejercito. Yo estuve en Venezuela a donde entré por varias partes. En la costa no me gustó vivir por el calor, mucho calor, en Bogotá no me gusto vivir por el frío y en pasto tampoco, pero no se caí a Medellín y me amañaba mucho, y voltiaba para arriba y para abajo, hasta que ya decidí y me vine para acá, y en fin, ya tengo un hogar y me fui amarrando aquí, creo que debe ser la ciudad que mas me gusto. Claro que Medellín tuvo un tiempo muy horrible. Después de que estuve en los llanos me vine para Cali, pero ya no me gustó quedarme en la casa, ya lo que quería era seguir andando, andando, entonces con la vaina, pues del libro, hombre el libro, pero quien le va a poner cuidado a uno, a un tonto como yo, andando pa arriba y pa abajo, entonces, dije, ah, pero bueno, de todas maneras me voy, y arranque, me fui para Venezuela, entre por Maicao, por Cúcuta entre la primera vez, y después por Maicao. De Cúcuta pase a san Antonio, después a san Cristóbal y allí me detuvieron, en ese tiempo allá era muy fregao, y me iban a meter en esa vaina de inmigración, eso era un celdita aquí, y por ahí pasaban, pues, la policía, tenían su caminaderito, su corredorcito, y ahí había también un poco de muchachos, y a todos los iban a llevar a inmigración, en ese entonces como que era muy horrible eso, pero yo no conocí, yo no puedo decir ni que era ni que no era horrible, bueno, entonces venia un alto mando de ahí, de allá pues la policía de allá, de Venezuela, entonces, venia por el corredorcito, y yo me pare en la reja y le dije, señor, venga, vea lo que yo tengo aquí es la Biblia, yo amo a Dios, y quiero recorrerme el mundo por Dios, déjeme recorrer el mundo por Dios, que Dios recorrerá el mundo por usted, ayúdeme, y seguí hablando, yo no se, esos tipos no le prestaban atención a nadie, hablarle a un tipo de esos era como hablarle a un palo, y el tipo se puso a prestarme atención, y de un momento a otro, llego y me dijo, decile a..., había otro que pasaba mucho también por hay, yo no entiendo si era cabo o que, yo no les entiendo eso, también tenia su mando, decile a tal que te ayude, y cuando había dado un pasito cuando asomó el otro por ahí, entonces le dije, vea señor, este dice que le diga a usted que me suelte, y el me dijo, como así que te suelte, como así, y vos quien sos, y ya se iba él yendo p´allá, y yo le dije que el dijo que si, el dijo que si, no dígale a él, entonces lo llame y le dije, vea, vea, el dice que le dijera a usted, ahí están todos dos colabórenme, y ahí mismo llegaron y me abrieron la celda, y llamaron al tipo de la llave, abrieron la puerta y me tiraron a la calle, me pegaron un patada, y ya, me dejaron ir. Salí y me fui. Bueno, regrese otra vez a la casa, entonces, ya no me gusto, y fue cuando se dio la noticia que habían muerto mil y piquito de personas en es ku klus klan, que envenenaron ese poco de gente, por allá en las Guyanas, entonces yo ya me asuste y pensé, no, andar por ahí pidiendo va y de pronto lo envenenan a uno,
ah, pero de todas maneras volvió y me dio ese ardor, y ya ahí fue cuando arranque pa el Brasil. (LAS FECHS NO CUADRAN PORQUE EL DICE QUE ESTANDO EN BRASIL CAMINO A LA ARGENTINA SE MURIO PERÓN (1974) Y DICE QUE SE FUE DESPUÉS DE LO DE LA GUYANA  QUE FUE EN 1978).
Juan Domingo Perón (1895-1974)
Suicidio colectivo de la secta del reverendo Jones en noviembre 18 de 1978

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La canción que cantaba Benjamín cuando quería salir:
Una era la de “Dejaré mis tierras por ti, dejaré mis campos y me iré, lejos de aquí, cruzaré llorando el jardín y con mis recuerdos partiré, lejos de aquí, de día viviré pensando en tu sonrisa, de la noche las estrellas me acompañarán, serás como una luz que alumbre mi camino”. Cuando iba caminando y caían esos rayos, yo me acordaba era de eso, y cuando estaba por allá lejos, yo cantaba mucho América “donde brilla el tibio sol, donde un nuevo fulgor dorando las arenas”, y el otro es libre, yo lo cantaba mucho cuando iba cruzando las fronteras “libre, como el sol cuando amanece yo soy libre como el mar, libre como el viento que recoge mi lamento y mi pesar, camino sin censar detrás de Jehová, y sabré al fin lo que es la libertad”, a mi me gustaba mucho cantarlo porque en esas fronteras una cruzaba la alambrada, y yo la cruzaba como nada, yo me metía. Yo no me demoraba casi en la casa, máximo por hay ocho días: “Madre prepara mis cosas porque tengo que partiiier, a buscar nuevas fortunas aunque me cueste salir, solo te pido no digas, ve dame tu  bendición, pero el destino me lleva y junto a él yo me voy a buscar nuevas fortunas...”, y la otra que cantaba era la de Nino Bravo, “madre, dejaré mis tierras por ti”, pero más que todo le cantaba a en la mente mía a Dios, yo decía “dejaré mis tierras por ti”, y yo se la cantaba al ser supremo.


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